Ruido y Ergonomía

En España cerca de 3 millones de personas tienen algún problema auditivo, lo que representa el 8% de la población. La pérdida de la audición es ya la tercera afección en importancia después de la artrosis y la hipertensión en nuestro país y afecta a gente de todas las edades, no sólo a mayores sino también a jóvenes, que ven condicionada su calidad de vida de forma importante.

El ruido se ha convertido en algo tan habitual que se olvidan los importantes problemas de audición que puede causar. Hoy en día los niños y los jóvenes están expuestos a niveles de ruido que muchas veces sobrepasan los límites saludables, lo cual se está manifestando por lo que se ha venido a denominar en algunos foros como: “hipoacusia social”. Las pérdidas auditivas se presentan a edades cada vez más tempranas, por lo que incluso antes de llegar a la vida laboral ya se pueden detectar patologías que, en la mayor parte de los casos, son irreversibles. Sin embargo, siendo importantes los efectos sobre la salud auditiva y estando extendido  socialmente, los trastornos no otológicos aún son más frecuentes y sus efectos aún menos  reconocidos.

El confort acústico va a depender del entorno en el que nos encontremos y su  ausencia puede también afectar a la salud (física y mental) pero también al rendimiento intelectual o a la fatiga.

La mejora de la acústica en el automóvil o en una máquina busca evitar la temprana aparición de la fatiga y la reducción, en caso de emergencia, de la capacidad de reacción del conductor: ruido y seguridad.

En el ámbito escolar y en los centros de trabajo,  la ausencia de confort actúa sobre dos factores fundamentales: la comunicación y la  capacidad de aprendizaje. En el aula es necesario que el proceso de transferencia del conocimiento y la comunicación sea eficiente, pero en las salas de estudio o en los despachos además que no se reduzca la capacidad de concentración: ruido y rendimiento (académico y profesional).